Mi madre y yo pensamos en acudir a un especialista, y le
contamos lo que estaba sucediendo con los pececitos de la guardia. Él nos dijo que,
para poder estudiarlos, lo mejor era llevarle unos cuantos de estos pececitos.
¡Y así fue!, mi madre y yo salimos a pasear cerca de los corales donde estos
pequeños vivían y como lo esperábamos, varios de estos se nos acercaron y se
pegaron a nuestra piel. Con mucho cuidado capturamos unos cuantos peces para
llevarlos con el especialista. (¡Tranquilos!, no se preocupen por los pececitos, tiempo después fueron
devueltos a su hogar).
Resulta
que estos peces secretaban una sustancia a través de sus escamas que nos
ayudaba a regular nuestra temperatura corporal, era algo increíble y parece ser
que, de la misma manera, los pececitos absorbían nutrientes que estaban
presentes en nuestra piel y esto les servía de alimento, por lo que todos nos
veíamos beneficiados de esto maravilloso proceso.
El
grupo de especialistas, luego de un largo y arduo estudio, lograron desarrollar
una sustancia sintética (muy similar a la que los pececitos de la guardia
secretaban), la cual mediante parches biónicos lograban regular nuestra
temperatura. Este parche está programado para secretar la sustancia cada vez
que detecta que nuestra temperatura corporal baja peligrosamente y nos brinda
la dosis exacta que necesitamos, ¡es algo realmente asombroso!
Ahora mi madre y yo estamos tranquilos, sabiendo que los síntomas de esta rara enfermedad ya no nos sorprenderán nunca más.


Realizado por:
ResponderEliminarAlejandra Ovalle Jara
Valentina Perea Torres
Alejandro Peña Herrera
David Burbano Pelaez